http://www.diasincarne.com/
http://www.animanaturalis.org/n/10796
Porque cuanto más indefensa está una criatura, más derecho tiene a que se la proteja de la crueldad del hombre. No les dejes sólos. TE NECESITAN.

r con sus madres, y las madres quieren cuidar a sus bebés. Como nosotros. Entonces, ¿En qué nos diferenciamos? Ellos no hablan, aunque sí se comunican entre sí, tienen sus lenguajes. Y, sino, por esa regla de tres, también podríamos torturar a todos los humanos mudos. ¿Por qué no? ¿No decimos que tenemos derecho a torturar animales porque no hablan? Ah, vale, quizás sea porque no son tan inteligentes como nosotros. Entonces, ¿Sí que podríamos torturar a esos humanos que no llegan al coeficiente intelectual medio?... ¿Tampoco? Entonces, que alguien me explique por qué sí podemos torturar a los animales, si el caso es que sufren como los mudos, o como aquellos que no llegan a la inteligencia media.
NTENDER QUE LOS ANIMALES SUFREN, Y NO SÓLO ÉSO... SINO A TODOS AQUELLOS QUE LUCHAN POR UNA VIDA MEJOR PARA ELLOS.
siete días, mientras los humanos les echan algo en un ojo a cada uno de ellos. Los ojos se los mantienen abiertos con pinzas. Los conejos no lagrimean, por éso les usan a ellos, oí, para que las lágrimas no limpien el ojo del líquido que les echaron. Se les hinchan los ojos y se les irritan, algunos se quedan sin visión. Es horrible, ellos sufren pero nada pueden hacer, golpean con sus patas los cajones, buscando escapatoria, un alivio que nunca llegará, algunos se rompen la columna, tienen hemorragias, úlceras, no pueden rascarse ni lamerse porque están inmovilizados. Después de los siete días, mataban a todos los conejos, dicen que para evaluar los efectos internos. No entiendo muy bien con qué fin, pero es injusto.
e, en mi piel, sufrir de verdad. Sabía que ésto iba a llegar, pues en este sitio se podía sentir toda la crueldad, tortura, y sufrimiento.
En principio, dentro de la variedad de alimentos que hay, cada uno puede comer lo que le dé la gana. Y en general uno puede hacer lo que le dé la gana. Sin embargo esa libertad tiene, para todas las personas responsables de sus actos, un límite. Ese límite es la dignidad de los demás. Yo puedo actuar como me plazca siempre que no cause ningún daño injusto. Puedo lanzar todas las piedras al aire que quiera y cuando quiera, si eso me resulta divertido. Pero si te lanzo adrede una piedra a la cabeza, ya estoy actuando fuera de los límites que marca el respeto que mereces.
De igual modo, puedes comer aquellos alimentos que quieras, siempre que dicha elección no conlleve sufrimiento y/o muertes injustas. Comprar productos no vegetarianos causa esos males a los animales, por ello, hacernos vegetarianos es nuestra obligación, y no sólo una opción personal. Esto es así, porque nuestra libertad se ve limitada por el respeto que merecen las vidas de los demás animales.
Creo que podemos estar todos de acuerdo en que nuestra libertad está limitada por el mal que podamos causar a otros. Pero el problema empieza cuando se dice que dentro de "esos otros" a quienes respetar también están vacas, cerdos, pollos, atunes, etc. Realmente no parece importante que pierdan su vida y libertad. "Son sólo animales ¿por qué habríamos de preocuparnos?". Creo que esto es lo que la mayoría opina. De hecho, el principal problema de los animales no es otro que esa forma de pensar. Los humanos creemos que sólo los que pertenecemos a nuestra especie merecemos respeto, mientras que los demás animales están ahí para que les utilicemos. La mayoría piensa que matar a un humano está mal, pero que matar a alguien que no sea humano no es en verdad nada preocupante.
Esta mentalidad ha sido denominada "especismo". El especismo es una discriminación análoga al sexismo o al racismo, que consiste en la opinión de que podemos dar un trato injusto a los individuos por pertenecer a una u otra especie.
Desde pequeños nos enseñan a considerar a los animales como inferiores, como cosas a nuestra disposición, como esclavos a los que poder utilizar. Se nos alimenta de sus cadáveres y se nos acostumbra a verlos en el zoo enjaulados, en el circo esclavizados realizando trucos ridículos y humillantes. Así, los animales han sido para nosotros desde siempre, comida y entretenimiento y nunca individuos a los que respetar.
Al mismo tiempo nos bombardean con mensajes sobre lo importante que es el respeto a los humanos, aprendemos a usar una palabra como "humanidad", que al pronunciarla p
arece ser acompañada por música celestial. Se nos enseña que discriminar está mal y que ser hombre o mujer, tener un color de piel u otro, ser más o menos "inteligente", no son cosas importantes, que frente a las diferencias los humanos merecemos un mismo respeto.
Este mensaje está incompleto. Es cierto que el sexo, el color de piel, o el grado o tipo de inteligencia no es relevante cuando hablamos del respeto a la vida, a la libertad o al sufrimiento de los demás, pero también es cierto que la especie a la que se pertenezca tampoco. Lo único importante para respetar estos intereses básicos es la capacidad para sentir (disfrutar de la vida, sufrir, etc.). Y esta capacidad la compartimos todos los animales, humanos y no humanos.
CONCLUSIÓN
Por todo ello, si a nadie se le ocurre decir "yo golpeo a las mujeres y a los negros, pero te respeto, respétame tu a mi también" ¿por qué aceptamos que alguien diga "yo soy el responsable del sufrimiento y la muerte de los animales, pero respeto que seas vegetariano, respétame tú a mi también."?
El respeto lo merecen los individuos, no las opiniones ni las acciones, pues éstas pueden ser justas o injustas. Podemos respetar a alguien y decirle al mismo tiempo y a las claras que sus ideas son erróneas o sus actitudes moralmente reprobables.
No quiero decir con esto que hagamos sentir mal a las personas que no son vegetarianas y que las culpabilicemos por su dieta. (Nadie es culpable de la educación que ha recibido y seguramente un trato acusador sólo producirá rechazo a lo que les contamos y reafirmará sus costumbres impidiendo que comprendan qué hay de malo en discriminar a los animales. Hemos de considerar que el especismo y el consumo de productos animales es algo que se nos inculca sin preguntarnos antes y que las personas merecen que se les explique por qué está mal lo que hacen.). Pero lo que sí quiero afirmar es que defendamos el vegetarianismo como un principio de justicia y no como una simple moda, pues la vida de los animales está en juego y es nuestra responsabilidad hacer que las cosas cambien educándonos y educando a los demás.
Texto sacado de http://www.vegetarianismo.net/servegeta/justicia.htm
Tipos de vegetarianos

El omnivorismo en los humanos no constituye una determinación biológica para el consumo de "carne", sino una posibilidad de elegir nuestra dieta.
La expresión "omnivorismo" aparece en muchas conversaciones sobre vegetarianismo. Suele pronunciarse con tajante convicción "somos omnívoros, comemos de todo". (siempre se dice que "debemos
comer de todo", pero no es más que una escusa para no dejar de consumir productos animales)

Uno de los argumentos que se suelen dar en contra del vegetarianismo es que nuestros antepasados en determinado momento empezaron a ser cazadores para sobrevivir y que por tanto nosotr@s estamos legitimados a seguir depredando animales.
Es simpático recordar que nuestros inicios como depredadores de animales fueron con seguridad como carroñeros y no como cazadores, lo que le resta cierto romanticismo a esa visión de nuestro pasado. Pero fuera de anecdotas, lo importante para saber cómo relacionarnos con los otros animales no es ver qué se hizo en el pasado, sino qué debemos hacer nosotros hoy.
Las estrategias de supervivencia de nuestros antepasados no determinan nuestras decisiones morales con respecto a los animales hoy. Nuestra sensibilidad ética ha cambiado en muchos aspectos respecto a épocas pasadas. Multitud de prácticas que realizaban nuestros antepasados son consideradas a la luz de la razón hoy como verdaderos crímenes.
CONCLUSIÓN:
Si buscamos en la esencia del ser humano, sin duda no encontraremos determinaciones gastronómicas. La etiqueta de "omnívoros" en el sentido de necesidad de comer carne es por ello errónea. Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que muchos seres humanos tenemos la capacidad de revisar nuestros hábitos y creencias para mejorarnos y mejorar las relaciones con l@s demás. Es a esa naturaleza libre a la que queremos apelar con estos textos y reflexiones.

los campos florecientes?
Solía soñar... solía mirar más allá de las estrellas...

aís (hablo de España) miles de animales viven encerrados en jaulas, sin poder ver la luz del sol, gallinas encerradas llenas de heridas, siendo máquinas de huevos, animales transportados sin piedad en camiones casi sin aire, para llegar a su destino... el matadero, donde allí serán sacrificados de forma cruel (en la mayoría de los mataderos), para que dentro de unos días podamos comernos un pollo asado, unos filetes de ternera con patatas...
¿No tienen el mismo derecho a vivir? ¿A la libertad? ¿Al respeto? ¿Por qué?
mor. Sin embargo, está demostrado que un cerdo puede ser, en algunos aspectos, más inteligente que un perro. Aún así, nos lo comemos, ignorando que un cerdo sufre, siente, como nuestro perro, que puede ser uno más y tiene derecho a vivir, que quiere vivir. Pero a uno le vemos como uno más, a otro como un objeto, o ni eso... siemplemente es nuestra comida.
mas nerviosos de cada animal les diferencia, hace que puedan sentir el dolor de una intesidad u otra, pero ninguno merece ser maltratado.
s nos ponemos enfermos, por esos cambios de clíma y temperatura, son muy duros. Los animales viajamos en jaulas, muchas veces no estamos protegidos del sol o la lluvia. Algunos amigos monos se han quedado sin deditos por las circunstancias en las que viajamos. Entonces ya no sirven, pobrecitos. A mí me dan mucha pena, pero a esos humanos parece no importarles. Las jaulas donde vamos están sucias, muchos compañeros se ponen enfermos y ya no vuelvo a verles.
ado pegándome, enseñándome a hacer cosas extrañas, como subirme en un triciclo que a mí se me queda muy pequeño. Tengo algunos recuerdos, pues los elefantes tenemos mucha memoria, de dónde vivía antes, en esos grandes sitios, con tantos de mi especie y más animales no-humanos. Siempre estaba con mi madre y los demás de mi manada, hasta que llegaron ellos. Recuerdo como dispararon a mi madre cuando ella intentó defendernos, su gran cuerpo cayó al suelo, yo no sabía qué hacer, porque sin ella no sabía hacer nada. Entonces recuerdo como yo también sentí algo en mi cuerpo... lo último que recuerdo fue caer, y después ya desperté en un sitio oscuro, enjaulado.
vida estoy encerrado, y cuando paramos estoy aquí... fuera, atado por las patas con grandes cadenas para que no pueda moverme. La gente viene, me ve, me llaman, e incluso algunos me tiran piedras, otros cacahuentes, que me los como encantado porque tengo mucha hambre, aunque a veces estoy tan triste que no tengo ganas ni de comérmelos, pero entonces me tiran más y más, no sé qué ilusión les hará verme comer.
l, más grande que las jaulas donde estamos normalmente. Allí los elefantes esperamos. Vamos adornados con cosas que nos ponen los humanos en la cabeza, a mí me molestan, pero ellos no pueden entenderlo. Mi domador tiene el látigo, y me pone una plataforma con forma de circulo donde debo subirme. Voy despacio, pues hoy estoy cansado y hay más gente que siempre, hace calor, los focos me molestan y también esa horrible música, los aplausos de la gente, las voces... entonces mi domador saca ese látigo que me da tanto miedo. Subo rápido a ese sitio y me hace gestos de ponerme con las patas para arriba. Yo me siento ridículo, en nuestra naturaleza no hacemos cosas así. Los elefantes hacemos lo que nos mandan, y debemos manternos en esa postura, sino no está bien hecho. El público aplaude, feliz. Después tenemos que sentarnos en unas sillas, y después andar como bailando, subir la trompa, entonces un niño es voluntario para subir encima de uno de nosotros, dar vueltas mientras, subir la trompa... Me pregunto qué pasaría si cuando él está encima intentasemos quitarnos. Entonces, pensarían que somos animales agresivos, pero ¿Quién es el agresivo cuando nos pegan esas palizas? ¿Cuándo no comemos en muchas horas, e incluso días? ¿Cuándo nos tiran piedras? ¿Cuándo nos estresan con sus aplausos? ¿Cuándo nos obligan a que un niño se suba encima? Como si fuese algo que a nosotros nos gusta... pero cuando ese tigre quiso huir, por miedo, estrés, sufrimiento... entonces fue malo, es un mal animal, no debe estar aquí.
humanos, pero van vestidos como si fuesen de los nuestros. No entiendo nada. Siempre pensé que los humanos eran malos, que sólo estaban aquí para pegarme, enseñarme cosas que a mí no me gustan, para que otros humanos vengan a reirse de lo que yo hago. Esos humanos eran diferentes. Pude verles, creo que gritaban por mí. Sus gritos me transmitían paz, sus gritos no eran malos como los de mis domadores. Cada vez se unían más y más, cada vez gritaban más alto. Me di cuenta de que estaban gritando por mí, que no podían ayudarme, pero que estaban ahí por mí, por todos los demás, los animales no-humanos que aquí estamos. Me tocó salir a actuar, subían la música, pero seguía oyendo sus voces, sus gritos me daban energía, me hacían estar feliz..... era una sensación que nunca había sentido desde que estaba aquí.

lomo... Embisto y vuelvo a embestir, ¡Dejad de hacerme daño! Noto como sangro... nunca había sentido esto, ¿Qué está pasando? ¡Me haces daño!

último suspiro. Mi último latido. Mi última gota de sangre. Mi última mirada a esos hombres, humanos, reyes de la tortura que me han hecho sufrir, y que por último me han quitado la vida. Mi última mirada a todos aquellos humanos que no hicieron nada por mí, ninguno se lanzó a la arena a impedir este sufrimiento. La última mirada nublada, con los humanos en la plaza, orgullosos, y la arena manchada de rojo, manchada de muerte y dolor. Yo ya no puedo más... es mi último momento, de tanta incomprensión... el fin del miedo, del dolor, de la sangre... todo ha terminado. Los humanos ya están felices... para ellos fue una buena tarde, ¿Quién se para a pensar en lo que fue para mí?"La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral"